Entre los años 20 y 19 antes de Cristo, el rey Herodes renovó el templo de Jerusalén y abrió un espacio que se llamó “atrio de los gentiles”. Era la parte más exterior del edificio, al que todos podían acceder, sin importar que no fueran judíos ni incircuncisos. Allí se reunían rabinos y maestros de la Ley dispuestos a escuchar las preguntas de la gente sobre Dios, en un intercambio respetuoso y abierto. Un espacio similar a este atrium gentium (en latín), sin distinciones de cultura, lengua o profesión religiosa, abrirá la Arquidiócesis de Tucumán el jueves 14 de abril, para todos los que quieran participar de un lugar de encuentro y diversidad para hablar sobre Dios.
El tema que se desarrollará en el salón de actos de la Facultad de Derecho de la UNT, a partir de las 19.30, será “¿Dios ha muerto?” Están invitados a participar en el debate todos los creyentes y no creyentes interesados en preguntas y respuestas sobres cuestiones últimas de la existencia humana. Las disertaciones estarán a cargo de monseñor Carlos Moreira Azevedo, enviado especial del papa Francisco para exponer y responder a las preguntas; los doctores en Filosofía Cristina Bulacio y Jorge Estrella, ambos egresados de la UNT, y el librepensador heideggeriano de formación cristiana doctor Néstor Ángel Corona, entre algunos miembros del clero. Actuará como moderador el doctor Juan Carlos Veiga.
El Atrio de los Gentiles fue organizado por la Vicaría de la Fe y la Cultura de la Arquidiócesis de Tucumán y la Academia de Ciencias Morales, Políticas y Jurídicas de Tucumán.
El vicario para la Fe y la Cultura, padre Marcelo Barrionuevo explica que la inspiración de esta iniciativa surge del papa emérito Benedicto XVI, bajo cuyo papado el Consejo Pontificio de la Cultura creó “el Atrio de los Gentiles”. Se trata de un ámbito de encuentro y diálogo, un espacio de expresión para los que no creen y para los que se hacen preguntas acerca de la propia fe. Es una ventana a la cultura contemporánea y al mundo para dar a conocer la diversidad de voces. Con esta iniciativa, el Papa emérito intenta romper el muro que separaba creyentes de no creyentes e instaurar un lugar de diálogo e intercambio de ideas.
En el Atrio de los Gentiles no se trata de convencer a nadie, sino de respetar las identidades propias. “Este diálogo está destinado a desarrollarse en torno a grandes cuestiones radicales sobre la vida y la muerte, la verdad y la mentira, el amor y el dolor, el bien y el mal, la libertad y la solidaridad, la palabra y el silencio”, explicaba el cardenal Gianfranco Ravasi, presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, durante la inauguración del Atrio de los Gentiles en París, Francia, el 24 y el 25 de marzo de 2011.